“Ya casi es hora de que empiece a dedicarte mi insomnio” decía curiosamente el escritor Mario Benedetti…

Y es que con seguridad muchísimas personas han pasado varias noches en vela haciéndose esta complicada pregunta “¿debería volver con mi ex?”

Al igual que muchos otros dilemas que analizamos en terapia, esta pregunta no tiene una respuesta universal. Pero sí que podemos analizar algunos aspectos.

Por una parte, no podemos olvidarnos de nuestro lado biológico: Cuando vamos creando un historia con otra persona se activan los centros de placer de nuestro cerebro.

Esto conlleva a que, cuando sufrimos una ruptura, el sentimiento de pérdida puede llegar a ser similar a un síndrome de abstinencia.

Por eso es tan difícil dejarlo ir.

Asimismo, aunque estoy seguro de que se experimentan sentimientos intensos y auténticos, yo recomiendo que no dejemos de lado nuestra razón para tomar esta decisión.

En realidad, para poder contestar la pregunta ¿debería volver?, primero deberíamos analizar otras cuestiones como:

¿Qué nos llevó a terminar?…

¿Es posible solucionarlo?…

Ya que si tomamos una decisión basada en un impulso o en nuestra intolerancia al dolor, es muy probable que terminemos aún más lastimados.

Y por último, pero no menos importante, hay que asumir que un NO es NO.

Es entendible y válido tratar de dialogar y hacer la lucha por recuperar la relación.

Pero si la respuesta ya ha sido una negativa rotunda, es obligatorio dejar de insistir.

***Ojo, que no debemos romantizar el acoso***.

Si estás pasando por una situación como ésta, con mucho aprecio espero que te sea útil esta reflexión y te des la oportunidad de escuchar a tu razón antes de tomar una decisión…

¿Estás dispuesto a intentarlo o prefieres iniciar un nuevo camino?


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